No sacrifiques la función por la forma física

Escrito por Brandon Bennett, FMS

Este artículo se adaptó del The Business of Movement, un nuevo libro por Gray Cook.

El negocio del movimiento

Principios, patrones y productividad

Ahora que conoces los cribados y las evaluaciones de Functional Movement Systems, ¿cómo los vas a usar en tu negocio? Gray Cook vuelve con las respuestas a tus preguntas sobre el fitness y el negocio clínico.

 


Cuando se trata de eliminar negativos, una de las conversaciones más difíciles que vas a tener es cuando tengas que decir a las personas que deben parar de entrenar o de hacer ejercicio. Hoy en día, el ejercicio y el entrenamiento se han convertido en una parte importante de la identidad de las personas. Decirles que necesitan dejarlo de forma temporal o implicar que la clase de bootcamp o el club de correr en el que han estado participando puede, en realidad, haber estado erosionando su producción puede ser un tema delicado. Si no me crees, intenta decirle a un corredor lesionado que deje de correr.

A menudo encontramos personas que tienen la ilusión de estar en forma. Encuentran entornos o los modifican de manera que pueden moverse de formas aisladas o participar en entrenamiento en grupo o en actividades que producen endorfinas que puede que nublen su percepción de la disfunción. Persiguen cargar más peso para un ejercicio o hacer un mejor tiempo en un entrenamiento, pero en su búsqueda por la buena forma física, están sacrificando la función. La función y el fitness deben crecer juntos – pero dejar la función para conseguir fitness no te dejará mantener el fitness durante mucho tiempo.

Por ejemplo, después de una reconstrucción del ligamento cruzado anterior, hemos visto a deportistas de educación secundaria intentando volver a correr que muestran medidas de equilibrio monopodal con cuatro desviaciones estándar por debajo de aquellas de un adulto de 70 años. Compensan bien y puede que sean capaces de conseguir la acción de correr, pero si les observamos como a personas de 70 años, les consideraríamos inseguros para incluso dar un paseo con riesgo de caerse.

Mucha gente puede funcionar con un problema médico o funcional a base de aguantarlo o compensarlo, pero sufrir a través de una actividad no debe ser nuestro sistema operativo estándar. Ese problema médico o funcional puede que no mejore y, en realidad, puede que empeore, creando incluso más problemas.

La conexión entre ejercicio y salud está tan arraigada en nuestro cerebro que seguimos practicando actividades físicas, creyendo que mejorarán la salud o la función… incluso en nuestro propio detrimento.

No importa si tus clientes están contigo para mejorar su salud, su forma física o su productividad en una determinada actividad o deporte, tu responsabilidad es proteger la integridad de todos ellos. Cuando alguien obtiene una puntuación por debajo de los umbrales aceptables en los cribados de movimiento, si en la conversación no se aborda el tema de tomar una pausa a los ejercicios o actividades que ponen en peligro esa integridad, entonces eres parte del problema, no de la solución.

Por supuesto, decir a los adultos que no pueden hacer algo funciona tan bien como a los adolescentes. Si les dices continuamente, «no puedes hacer esto, no puedes hacer aquello» y no les permites entrenar como ellos desean, encontrarán a alguien que les diga lo que quieren oír en lugar de lo que necesitan oír. Necesitas comunicarles que tener un patrón de movimiento o una parte del cuerpo dolorosa, disfuncional o asimétrica no significa que necesitan desechar sus planes de fitness, sólo el fitness que es contraproducente.

A menudo pregunto a pacientes y clientes, “¿Puedes comprometerte a no trabajar temporalmente tu fitness mientras trabajamos en otras cosas que pueden tener una mayor influencia? ¿Podemos dejar de lado tus objetivos de fitness por un tiempo, aplicar una estrategia correctiva durante una o dos semanas y después volver y revaluar?” Si has hecho el trabajo previo para conseguir la aceptación del proceso, hacer esas preguntas y revisar las opciones de ejercicios o actividades potencialmente contraproducentes será menos doloroso. Guiar a clientes y pacientes a través de esa experiencia puede producir un cambio masivo sin un estrés añadido, ya que una mejor percepción lleva a un mejor comportamiento tanto a corto como a largo plazo. La educación se invierte mejor una vez que se ha establecido una mejor conciencia, porque una vez que se establece conciencia, los comportamientos protectores deben ser claros, simples y factibles. La conversación pasa de ser “no debes” a “¿por qué lo harías?”

Puedes encontrar el artículo original en inglés aquí.

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